Un reloj biológico alterado conduce al envejecimiento precoz

El envejecimiento produce una ralentización de nuestro reloj biológico. ERIK MUSIEK

A medida que envejecemos se produce una ralentización de nuestro reloj biológico hasta que finalmente se detiene. Cualquier alteración en este reloj, asegura ahora una investigación que se publica en Journal of Clinical Investigation, puede provocar un envejecimiento prematuro. En este trabajo, los investigadores han visto que los animales con un gen implicado en este proceso, el Bmal1, alterado, conocido por acelerar el envejecimiento causando artritis, pérdida de cabello cataratas y la muerte prematura, presentan señales de envejecimiento en sus células nerviosas antes de que haya signos externos visibles. Los datos, señala los investigadores del Institute of Translational Medicine and Therapeutics del Perelman School of Medicine, en EE.UU., pueden servir para diseñar nuevos enfoques para aplazar o retrasar la neurodegeneración, señales de la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer.

El equipo de Erik Musiek, que ahora trabaja en la Universidad de Washington, ha visto que la expresión de ciertos genes de este reloj biológico, como Bmal1, desempeñan un papel fundamental en el retraso de la aparición de los signos relacionados con la edad de degeneración cerebral, en el que están implicadas proteínas que protegen al cerebro del estrés oxidativo.

Los expertos encontraron, para su sorpresa, que la inflamación, que se refleja en la activación de los astrocitos -células del cerebro implicadas en este tipo de respuesta , entre otras funciones- estaba más acentuada en los ratones jóvenes en los que el reloj se había alterado mediante la supresión de Bmal1. Esto anticipaba la aparición de cambios cerebrales aún más marcadas que en los ratones de edad, como la disminución de las conexiones cerebrales y características degenerativas de la anatomía de las células nerviosas, síntomas propios del párkinson y la enfermedad de Alzheimer en humanos.

Otros experimentos revelaron que estos efectos no se limitaron cuando se alteraba la función de Bmal1, sino también ocurrieron cuando se modificaron otros, como Clock y NPAS2, genes que trabajan con Bmal1.

Oxidación

Y en este proceso la clave está en la oxidación. Así, la expresión de varias enzimas antioxidantes, que normalmente mantienen a raya el estrés oxidativo, y que están controladas por proteínas del reloj biológico, y por lo tanto son eliminadas cuando se altera el reloj. Musiek y sus colegas encontraron pruebas de que la inflamación y el estrés oxidativo aumentaban en los cerebros de los ratones mutantes. En su opinión, esta información abre definitivamente la vía para investigar y diseñar medicamentos experimentales que actúen sobre el reloj molecular.

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