Una pradera de flores de hielo | El Viajero en EL PAÍS

 

Un campo de flores de hielo cubren un arroyo helado en Graveyard Flats, en las Montañas Rocosas canadienses

En ocasiones los desiertos florecen. También los gélidos desiertos de la Antártida o el Ártico, solo que allí las flores son blancas y de hielo, un fenómeno natural habitual en los mares polares (la sal marina actúa como un catalizador facilitando su formación), aunque también se da en otras latitudes. Se produce cuando el agua que hay bajo una capa superficial de hielo se evapora y escapa por las fisuras de este; si la temperatura exterior es suficientemente baja, el vapor de agua se sublima (pasa directamente del estado gaseoso a sólido) cristalizando en forma de delicadas plumas o flores blancas. Las de la foto cubren un arroyo helado en Graveyard Flats, un valle de las Montañas Rocosas en el Estado de Alberta, al oeste de Canadá. Se accede desde Calgary; con Delta (www.delta.com), desde 621 euros.

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