Cómo olvidar nos ayuda a recordar – BrainFacts.org

Puede ser frustrante no poder recordar la información cuando se necesita: su contraseña de computadora, el nombre de un compañero de trabajo nuevo, o el encargo de comestibles que su esposo le pidió que recoger en la tienda de camino a casa.

Pero el olvido es realmente algo bueno. De hecho, el olvido nos permite recordar.

Un ejemplo de ello: la periodista rusa Shereshevskii Salomón, quien se hizo famosa a principios del siglo XX por su memoria asombrosa. Podía recitar discursos completos, fórmulas matemáticas complejas, largas listas de sílabas sin sentido y otros bits de información después de escucharlas una sola vez y luego hacerlo de nuevo años más tarde, según cuenta su neuropsicólogo, Alexander Luria. 
Pero la incapacidad Shereshevksii a olvidar detalles irrelevantes le causó una confusión ilimitada. En la últimas horas de su vida, en un acto de desesperación, trató de escribir y grabar los hechos que quería borrar de su memoria. 

Un activo de la memoria

Los científicos solían pensar que el olvido era un fracaso del cerebro. Nada más. El olvido es ahora reconocido como un activo de la memoria. Nos permite codificar y retener las piezas de información que son verdaderamente valiosas – las que nos ayudarán en el futuro – y desechar el resto. Recordar todos los lugares en que ha aparcado su coche en su centro comercial local, por ejemplo, no sólo es innecesario, sino que puede interferir en su capacidad para encontrar el coche la próxima vez que vaya de compras. 
Olvidar también nos ayuda a recuperarnnos de un trauma emocional. De hecho, las personas que tienen dificultad con el proceso del olvido pueden ser más propensas a la depresión, según una investigación. En ese estudio se encontró, por ejemplo, que las personas que habían luchado más por tratar de olvidar las palabras en un experimento de laboratorio eran más propensas a sufrir síntomas de depresión. Ellos también eran más propensos a rememorar, o insistir en una preocupación, y sufrir frecuentes pensamientos no deseados.  

Más de una teoría

Cómo desaparecen los recuerdos – en otras palabras, cómo olvidar – es una cuestión de debate científico. Una teoría propone la decadencia recuerdos con el tiempo. Así, si usted no utiliza la memoria, las huellas biológicas de la memoria en las neuronas eventualmente se desvanecen.  Otra teoría afirma que la nueva información compite o interfiere con el material antiguo que ya está almacenado en nuestro cerebro. Una o la otra, la nueva o la vieja información, gana el concurso y se convierte (o sigue siendo) recuperable para nosotros. 

La investigación también ha descubierto un proceso en memoria inhibitorio llamado recuperación inducida por el olvido. De acuerdo con esta teoría, si tenemos en cuenta la información almacenada – por ejemplo, durante una prueba de aula – el acto de recuerdo perjudica nuestra capacidad para recordar piezas similares de información en una fecha posterior. Investigaciones más recientes sugieren, sin embargo, que la práctica de la recuperación puede, bajo ciertas condiciones, en realidad reforzar en lugar de degradar nuestra capacidad para recordar el material relacionado, pero no probado.
 

Efecto de la emoción 

Algunos recuerdos, por supuesto, nunca se olvidan. Eventos altamente emocionales, ya sean positivos o negativos – dar a luz a un bebé, por ejemplo, o ser testigo de un accidente – pueden cambiar la codificación de la memoria de manera que los hacen más permanentes. 
Los estudios también sugieren que las personas son capaces de empujar voluntariamente recuerdos no deseados fuera de la conciencia. Curiosamente, las áreas del cerebro utilizadas por este proceso de supresión parecen ser las mismas que utilizamos cuando detenemos una acción física, como mover un brazo. 

Más de un proceso

Es probable que nuestro cerebro utilice diferentes tipos de procesos que nos ayuden a olvidar. Todavía no sabemos lo suficiente acerca de las bases biológicas que hay detrás de la memoria para hacer suposiciones claras, pero sí sabemos que el olvido normal, el de todos los días, es algo positivo, no una cosa negativa. Eso es algo que a tener en cuenta la próxima vez que olvide dónde ha puesto las llaves.

Referencias

Hertel PT, Gerstle déficits depresivos M. en el olvido. Psychological Science. 2003:14 (6) :573-8.
Anderson MC, Bjork RA, Bjork EL. Recordando puede causar olvido: la dinámica de recuperación de memoria a largo plazo. Revista de Psicología Experimental: Aprendizaje, Memoria y Cognición.1994:20 (5) :1063-1087.

Chan JCK, McDermott KB, Roediger HL. Recuperación inducida facilitación: material inicialmente nontested pueden beneficiarse de un ensayo previo del material relacionado. Journal of Experimental Psychology. 2006, 135: 553-571. 

Anderson MC, Ochsner KN, Kuhl B, J Cooper, Robertson E, Gabrieli SW, Glover GH, Gabrieli JDE.Sistemas neurales que subyacen a la supresión de los recuerdos no deseados. Ciencia. 2004, 303 (5655) :232-235.

Para leer más

McGaugh, J. (2003) La memoria y la emoción. Columbia Univ. Pulsar

Roediger, HL, y Karpicke, JD (2006b). Prueba para mejorar el aprendizaje: Tomar las pruebas de memoria mejora la retención a largo plazo. Psychological Science, 17, 249-255.

Schacter, DL (2001). Los siete pecados de la memoria: ¿Cómo la mente olvida y recuerda. Boston: Houghton Mifflin.

Acerca de la Autora

Susan Perry

Susan Perry

Susan Perry es una escritora de Minnesota sobre la ciencia médica con un especial interés en la neurociencia.

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