Imagen de la Semana: La natación del pez cebra – BrainFacts.org

Cortesía, con el permiso: Lambert, et al. The Journal of Neuroscience 2012.

Las neuronas en el cerebro y la médula espinal colaboran para controlar los movimientos complejos, como caminar o nadar. El desarrollo de estos movimientos repetitivos es observable en las criaturas más primitivas con columna vertebral (cordados). Los científicos estudian los animales simples para aprender cuándo surgieron estas habilidades durante el desarrollo.

La imagen muestra las vistas superior y lateral de un pez cebra de cinco días de edad, un pequeño pez importante en la investigación de la neurociencia. El cerebro del animal y de la médula espinal se tiñen con una proteína fluorescente para definir ciertas partes: las regiones con las neuronas que producen dopamina, un neurotransmisor que ayuda a controlar el movimiento.

Poco después del nacimiento, el pez cebra abruptamente se convierte en experto nadador, adoptando los patrones de nado de sus parientes más maduros. Los científicos estudiaron los movimientos de natación de pez cebra y la actividad nerviosa en la médula espinal para entender mejor el cambio en el desarrollo de la capacidad de nadar cuando pasan de inmaduros a seres maduros (adultos).

Imagen de la Semana: El pez cebra Natación – BrainFacts.org.

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