Después de Armstrong, ¿qué?

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama -y también su rival en las próximas elecciones norteamericanas, Mitt Romney-, se refirió el pasado 25 de agosto al fallecido astronauta norteamericano Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, como el último gran héroe. En un mundo en el que las noticias tienden a ir en los últimos tiempos plagadas de villanos, la mirada sobre la hazaña de Armstrong y de quienes le acompañaron en la primera gran aventura espacial con la superación de grandes dificultades nos ofrece modelos de comportamiento en beneficio de la sociedad, que es lo que representan todos esos héroes.

Entre las personas que han contribuido al progreso humano, los primeros héroes fueron quienes utilizaron el pensamiento en las antiguas civilizaciones, con la invención de la escritura, el desarrollo de la filosofía, las matemáticas y algunos de los primeros principios de la medicina. Sentaron las primeras bases de la ciencia. Sin algunos de ellos, como Euclides, Arquímedes, Galeno o Hipócrates, la humanidad habría tenido muchos territorios -geográficos y del conocimiento- por descubrir durante mucho más tiempo.

Siglos más tarde, la humanidad comenzó a dar pasos de gigante como el que describió Armstrong tras su llegada a la Luna. Descubrimientos en física y astrofísica elevaron a figuras como Galileo Galilei, quien arriesgó su vida y fortuna en defensa de sus hallazgos científicos -el Sol era el centro de nuestro sistema planetario- frente a la intolerancia, la superchería y la Inquisición. La frase atribuida a Galileo “Eppur si muove” (y sin embargo, se mueve) cuando fue obligado a retractarse de lo que había descubierto se ha convertido, la pronunciara o no -no hay pruebas-, en un símbolo de la tenacidad y de la luz de la ciencia frente al oscurantismo.

El Renacimiento, con sus ideales de humanismo, de mirada a la naturaleza y de desarrollo de las ciencias, con el ser humano como centro del pensamiento, dio lugar a una explosión en todos los ámbitos del conocimiento. Entre los siglos XVI y XX se produjeron algunos de los grandes avances de la medicina, con numerosas figuras que, mediante un trabajo solitario, lograron descubrimientos esenciales.

Edward Jenner descubrió la vacuna de la viruela en 1796. Pasaron dos siglos hasta que, en 1980, la Organización Mundial de la Salud dio la enfermedad por erradicada. Era la primera vez en la historia de la humanidad en que sucedía algo así. En el campo médico, los grandes avances se han acelerado desde entonces. Muchos fueron obra de científicos que trabajaron en solitario, en ocasiones con dificultades y problemas, pero que acabaron por tener éxito en sus investigaciones. Los nombres formarían una lista inagotable.

Louis Pasteur, Santiago Ramon y Cajal o Alexander Fleming son sólo algunos de esos nombres que permanecen como héroes del progreso humano. En la actualidad, el trabajo colaborativo y en equipo, la difusión y el conocimiento compartido, la conexión entre centros de inves tigación y la publicación universal de cada pequeño avance hacen más difícil identificar los nombres de esos héroes como modelos solitarios.

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1 comentario

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Una respuesta a “Después de Armstrong, ¿qué?

  1. Es todo un honor para una personita como yo ver el nombre de D. Santiago Ramon y Cajal al lado de los grandes personajes de la historia como Galileo, Fleming o Jenner. No obstante creo que hay que ver la historia siempre con una distancia temporal y es pronto para saber si Amstrong merece este honor o no. Es una opinión