Un gran negocio bajo el mar | Sociedad | EL PAÍS

En 1998, Rosa Miras y su marido, Antonio Muiños, decidieron mirar al mar de una forma diferente. Su pequeña empresa conservera de hongos tenía libres unas instalaciones y pensaron en buscar nuevos negocios. “Nos fijamos en las algas, que nadie usaba. No estaban ni catalogadas. Empezamos poco a poco probando y haciendo catas”, cuenta Miras, gerente de la empresa. Recuerda que nadie les tomaba muy en serio. Pero las algas resultaron ser negocio. Su empresa, Puerto Muiños, en Cerceda (A Coruña), procesa ahora unas 230 toneladas de algas frescas al año que vende de más de 200 formas: como salsas, para arroces, postres… Emplea a 20 personas, exporta a 28 países y en 2011 facturó tres millones.

La empresa Porto Muiños, creada en 1998, exporta algas a 28 países. / PORTO MUIÑOS

“Recuerdo que un farero nos comentó todo el hambre que se pasaba en la zona durante la Guerra y la de gente anémica que había. ¡Y tenían al lado el espagueti de mar, un alga rica en hierro!”. El espagueti de mar [Himanthalia elongata] es solo una de las 600 especies de algas que desde entonces la Universidad ha catalogado en aguas de la zona en busca de usos comerciales. Después otras cofradías se han unido a la explotación, algo que Miras considera estupendo porque estimula la demanda del público.

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